No tengo nada, no soy de nada, nadie. 
Quizás sea un árbol derivado del sauce llorón. 
Perdí a la morena, a la guera y a mi bonita. 
Afloje los ideales y fui negociando por cosas sociales lo moral. 
Me he visto inmiscuido en momentos que aborrezco y otros tantos que no son de mi agrado y me he faltado al respeto tantas veces que pedirme perdón, 
tiene el mismo valor que pedirme permiso. 
Tengo tantos apodos que se ha nublado mi nombre. 
Tengo tantas crisis acumuladas, que no se si esta viene por el motivo 
o simplemente es lo que pasa cuando se estanca el agua.

Si mis errores desempolvan lo interesante,
bendita ingenuidad, santísimo atrevimiento.
Con ganas de equivocarme, 
tomare postura como ejercicio para salir en juventud confundida. 
Me adentrare en la profesión del que opina, porque al errar, 
al menos podremos dividir los lados.

Yo seré entonces (si me conceden el honor) el error.  
 


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