colaboración especial de Roberto Nuñez, Horacio Ramírez, Fernando Pedraza 
y Jorge Ruvalcaba para LaRotonda. (Aquí les dejamos un fragmento del 
texto-investigación "Telegrama desde el Norte")  

Las culturas latinoamericanas, entendidas como dinámicas y heterogéneas, formadas en la tensión de entenderse como culturas originales y globales al mismo tiempo, han generado un conflicto constante para esbozar un espacio de identidad homogénea. Y en repercusión, el debate mundial ubica sociedades bastante desiguales, en crecimiento exponencial que se construyen en gran parte de manera informal. Ciudades donde la fragmentación y expansión han sobrepasado cualquier plan de desarrollo o política aplicada a la ciudad.

Lo anterior exige en todo sentido un replanteamiento del oficio del arquitecto, que más allá de convertirse en el productor de tipologías que generen sólo expectativas estéticas, como indica Jorge Ruvalcaba, se ha transformado en “todo terreno”, encargado de crear nuevas formas de entendimiento de la superficie urbana; facilitadores de una arquitectura socialmente accesible, conciliando desde lo local un diálogo con lo global.

“Desde el Norte” es una especie de telegrama que muestra, a través del oficio de algunos talleres de arquitectura ubicados en tres ciudades mexicanas –Monterrey, Torreón y Tijuana–, un panorama sobre la cultura del desierto y una práctica particular de construir en una zona de conflicto, demarcada en su estructura por la presencia de los carteles de la droga, la violencia entendida como cotidiana, y la peregrinación constante y arriesgada de migrantes centroamericanos en busca de un sueño que se ha hecho cada vez más borroso.

El concepto de “trabajar con lo que hay”, como lo dijera Tomas Güereña
[1][2] es la condición de la arquitectura producida por esta serie que pretende, más allá de exponer el objeto arquitectónico, ser una radiografía de las condiciones del oficio de estos arquitectos, de sus limitantes y de los retos que enfrentan.

Habilitar una promesa en la arquitectura norteña de este momento sería tal vez prematuro. Por lo pronto, dentro del parámetro de los cero a cuarenta grados centígrados, hemos cocinado este artículo que habla sobre ese día a día con las constantes necesidades que implica hacer arquitectura en ciudades como éstas, donde el interés por los espacios de calidad ha quedado siempre en segundo término.

Monterrey, Nuevo León

Ciudad de las montañas y, en contraste, esquizofrénica por diagnóstico urbano, siendo la tercera ciudad más grande del país y uno de los centros de negocios más importantes de Latinoamérica, debate su cotidianidad entre la búsqueda de una vida tranquila en los (cada vez más lejanos) suburbios, y muros cada vez más grandes, casetas de seguridad y una increíble monotonía. 

La “narcocultura”, el
shopping y el fútbol, como religiones principales, además de un ojo en México y el otro en Estados Unidos, ha encontrado en las recientes crisis el tratamiento para su distracción social, sino el más adecuado sí el más radical. Y es que, en efecto, en los dos últimos años la ciudad ha sido tratada a base de huracanes, violencia, (la guerra entre el ejército y el narcotráfico) y alguno que otro mal gobernante. Aun así existe un despertar de consciencias que parece por primera vez concreto y seguro de sí mismo, que se fundamenta en la gran cantidad de ciudadanos que de unos años hacía acá han empezado a trabajar desde diversas “trincheras”, buscando en su mayoría condiciones de equidad social, y mejoras en la calidad de vida, deseos válidos para las mayorías.

La forma de la ciudad, pareciera una infinita consecución de casas en serie, puentes  vehiculares y un modelo en donde las desarrolladoras levantan casas para 200 mil habitantes en sólo dos años, donde más ha importado el costo por metro cuadrado, donde se le llama usuario a las personas y se gradúan en promedio unos 600 arquitectos por semestre. Aquí el conseguir comisiones es un trabajo de tiempo completo.

La mayoría de los arquitectos que estamos empezando nos enfrentamos  con la decisión de diseñar casas estilo “sushi-minimal lounge”
[3], practicar el “neobarroco colonial”, que el mercado inmobiliario pide, mientras escuchamos el término “contemporáneo” tantas veces hasta que pierde cualquier sentido. Mientras, seguimos trabajando las horas restantes del día en proyectos que pensamos pueden colaborar un poco más en la construcción de una ciudad diferente.

Los Contratistas

El arquitecto Jorge Mario Jáuregui señala que “sólo caminando se encuentran y se resuelven los problemas”, es así como Tomás Güereña, Isauro Huízar y Miguel Fuentes, fundadores de Los Contratistas, definen su práctica sin inventar proyectos, dialogando con el contexto popular “regio” e interviniendo superficies urbanas con materiales que van encontrando y recolectando a su paso.  
Su trabajo es un proceso en el que la diversificación de disciplinas y la deconstrucción son un catalizador de una imagen urbana predeterminada, una radiografía y un espejo que refleja a la sociedad regiomontana. Quien ve una de sus intervenciones encuentra, en ésta, un descanso visual, una “vibra” positiva que permite transformar la percepción de la ciudad con una imagen que concilia posturas e ideologías sobre el construir, el arte y el lenguaje local.

The Little Wine Market es un proyecto hecho en colaboración con el Arquitecto Ignacio Cadena, ubicado en una de las zonas más privilegiadas de Monterrey. En ella, la utilización de maderas recicladas y nuevas, y un diseño-construcción realizada por ellos mismos permite captar una atmósfera sugerida, una tienda de vinos que nos recuerda procesos de auto-construcción de  vivienda en las zonas marginales donde se evidencia el ciclo de vida del edificio como un organismo vivo. Los Contratistas nos recuerdan en sus trabajos que ante toda discusión epistemológica, la arquitectura es un arte de “hacer siendo”.

Para terminar este telegrama citó a Emilio Tuñón quien alguna vez escribió que “la arquitectura debe ser políticamente propositiva y socialmente activista”. 
Ser ciudadano en general es cada vez más complejo, ante un entorno violento, de injusticias hacia los migrantes de paso, balas, crimen organizado, guerra entre carteles y ejército, ante un desierto inmenso, y que, todo en conjunto, nos ha ido encapsulando. Retomar nuestra participación ciudadana es urgente. 
La arquitectura es una parte importante de las sociedades, un contrapoder, un reflejo, una crítica, una participación. 
Seamos entonces ciudadanos antes que arquitectos.
[1] Entrevista realizada a “Los Contratistas”. Monterrey Nuevo León -5 de Agosto de 2011.
[3] Isauro Huízar,entrevista a “Los Contratistas”.Monterrey Nuevo León.- 5 de Agosto de 2011 
Por: Roberto Nuñez, Horacio Ramírez, 
Fernando Pedraza y Jorge Ruvalcaba.

El texto completo mapea el trabajo de Covachita, Otra Arquitectura, CRO Studio, Genérica Arquitectura, Kinektika, Epicentro de arquitectura, OFM (proyecto). 
Si estas interesado en la investigación puedes mandar un correo a roberto@covachita.com y solicitar el texto completo. 
imágenes tomadas del Facebook de Los Contratistas. 
 


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